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Odebrecht-Lozoya: el rastro llega a EPN


Por Martín Moreno

La información, el dato duro aportado por mis compañeros en SinEmbargoMX – Linaloe R. Flores, Daniela Barragán y Efrén Flores-, es tan contundente como suspicaz: Emilio Lozoya Austin se compró, en noviembre de 2012, una mansión de 38 millones de pesos (2.7 millones de dólares al tipo de cambio de aquel momento).
La pregunta, es:

¿De dónde salió esa fortuna para Lozoya, acusado hoy desde Brasil de recibir alrededor de 10 millones de dólares, vía Odebrecht, como sobornos para adjudicarse contratos en México, precisamente desde 2012?

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La declaración del abogado de Lozoya, el experimentado Javier Coello Trejo – conocido como “El Fiscal de hierro” durante el sexenio de Carlos Salinas y profundo conocedor de los engranes del poder político-policiaco en México-, encendió las luces rojas en el gobierno de Enrique Peña Nieto. “Lo único que digo yo es que si le acreditan que él (Lozoya) recibió el dinero, está dispuesto a ir a la cárcel, si es necesario…¿Por qué no le dan seguimiento a esa cuenta?

La pregunta, es:

¿Qué sabe Coello Trejo que no sepamos los demás al invitar y dar la pista, de hecho, a los medios y a las autoridades financieras de México y del mundo, para que sigan el rastro del dinero y se conozca públicamente quién resultó beneficiado directamente con los millones de dólares salidos de las cuentas bancarias de Odebrecht?

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El primer soborno entregado a Lozoya – de acuerdo a lo afirmado por quien fuera director de Odebrecht en México, Luis Alberto de Meneses-, fue en plena campaña electoral priista del 2012 por un monto inicial de 3 millones 140 mil dólares a una empresa establecida en Islas Vírgenes. Se hizo entonces, directamente, a quien fungía, nada menos, como Coordinador de Vinculación Internacional de la campaña del candidato del PRI, Enrique Peña Nieto.

La pregunta, es:

¿Ese dinero de sobornos fue para financiar parte de la campaña electoral de Peña Nieto?

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Emilio Lozoya hijo ha sido parte importante del equipo financiero cercano a Peña Nieto desde los días de campaña presidencial. Sabe mucho, vale mucho. Hoy, de manera paradójica, el aliado del ayer podría convertirse en el enemigo de hoy. Un hombre desesperado es capaz de cualquier cosa, sobre todo cuando su libertad se ve amenazada.

Lozoya no sólo se ve enlodado por los sobornos de Odebrecht. Anteriormente ya era parte del escándalo. En todo caso, no hay nada nuevo en su oscuro proceder financiero y en su falta de ética como funcionario público. (La empresa OHL fue de las principales beneficiadas por Peña Nieto desde que era gobernador del Edomex y también como Presidente).

Extractos del libro El derrumbe Capítulo “Los empresarios consentidos” (Martín Moreno Edit. Random House/Aguilar. Pg.256):

“Emilio Lozoya Austin, antes de ser director de Pemex, era miembro del Consejo de Administración de OHL…

“Con Lozoya como director de Pemex, OHL obtuvo tres contratos relevantes: la terminación de un gasoducto en la refinería de Cadereyta, NL; la construcción de una planta de Hidrógeno, y la construcción de una planta de cogeneración de 35 megavatios que será instalada en la refinería Francisco I. Madero, en Tamaulipas.

“¿Hay o no un conflicto de interés en el vínculo Emilio Lozoya-OHL?

“Dejemos que responda el propio presidente del Consejo de Administración del Grupo OHL en México, José Andrés de Oteyza, y que nos configure este claro e indiscutible conflicto de interés:

“Esto lo arreglé yo en gran medida el jueves en la noche con (Emilio) Lozoya (director de Pemex), y el viernes hablé directamente con (Enrique) Ochoa (director de la Comisión Federal de Electricidad). Directamente porque me lo arregló Emilio…O sea, le pedí a Emlio, se lo expliqué, Emilio habló y luego hablé yo directamente con Ochoa. Entonces ya sabía yo que estaba…bueno, hasta lo último siempre se puede caer, pero teníamos una enorme posibilidad de ganar…si no, nos mata Iberdrola”.

Hasta aquí lo publicado en El derrumbe.

“Me lo arregló Emilio…”, asegura De Oteyza.

El amigo Emilio Lozoya, convertido, más que en un eficiente director de Pemex, en un vulgar intermediario para favorecer a empresas ligadas al gobierno peñista. Nada más.

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Ya sabemos que la familia Lozoya – papi Lozoya fue cercano colaborador durante el gobierno de Salinas de Gortari-, es próspera. Muy próspera. Gracias, claro, al honrado esfuerzo de sus integrantes.

Pero hoy, al menos, el junior Lozoya está obligado – ante las graves acusaciones provenientes de Brasil de recibir sobornos de Odebrecht por unos 10 millones de dólares-, a aclarar lo publicado en SinEmbargoMX por la Unidad de Datos:

“Emilio Ricardo Lozoya Austin, en ese momento coordinador de Vinculación Internacional de la campaña (de EPN), echó por sí mismo las campanas al vuelo. Por lo menos en sus compras. En noviembre pagó al contado una casa de 38 millones 175 mil pesos. Ocho meses antes, en marzo, quien se convertiría en director de Pemex del gobierno peñanietista, le habría pedido al ex director de Odebrecht en México, Luis Alberto Meneses Weyll, cuatro millones de dólares como pago por haberlo ayudado a posicionar la compañía en Veracruz, según revelaron el diario brasileño O´Globo y la organización periodística mexicana Quinto Elemento Lab”.

¿Con qué dinero compró su mansión Lozoya Austin?

Millones de dólares. Campaña de Peña Nieto. Una combinación unida por la sospecha.

Recordemos: en enero de 2012, en el Aeropuerto Internacional de Toluca, fueron decomisados 25 millones de pesos en efectivo (1.8 millones de dólares) provenientes del gobierno de Veracruz que encabezaba ese ejemplar gobernador llamado Javier Duarte, hoy en prisión por pillo. Eran recursos para la campaña de Peña Nieto. (A mayor detalle, ver columna “Duarte: todos los caminos llevan a Peña SinEmbargoMX 19/X/2016 Martín Moreno). La misma operación se realizó desde varios estados gobernados por priistas.

Hoy por hoy, el escándalo se llama Odebrecht. Hiede a corrupción.

No en balde, Coello Trejo invita públicamente, en un lance audaz en defensa de su cliente y amigo, Emilio Lozoya, a que se siga el rastro del dinero que llegó de las arcas de Odebrecht. Por algo lo dirá.

Y no se necesita ser mago ni adivino para suponer lo inevitable: que ese dinero habría servido para financiar la campaña de Peña Nieto. Suponerlo ni es descabellado ni mucho menos imposible.

Otra vez la corrupción.

Otra vez Peña Nieto y sus hombres.

Así operan. Así los enseñaron. No saben hacerlo de otra manera.

 

TW: @_martinmoreno
FB / Martín Moreno

Fecha de publicación: 16-08-2017


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